“En los cuentos de hadas de hoy en día las princesas ya no son tan perfectas, los príncipes azules destiñen siempre y las crisis ha puesto el precio de las perdices por las nubes, ahora se comen huevos fritos y eso cuando hay suerte, no para siempre.
En los cuentos de ahora, príncipes y princesas son imperfectos, no se quieren, fingen hacerlo pero no es así. Simplemente se sorportan y ni siquiera para siempre, tan solo mientras no reúnen el valor suficiente para asumir o vencer el miedo a sentirse solos y afrontar la realidad: q están vacíos.
El Felices para siempre se ha esfumado, ya no comen perdices; como mucho comparten puesto en la cola del paro y un alquiler carísimo en las afueras de la ciudad, o algunos – más afortunados, aunque depende cómo se mire – una hipoteca a 30 años para un piso minúsculo, donde ni siquiera tienen sitio para discutir como Dios manda.
Hoy en día, los ideales, los principios y los sueños ya no existen – quizá nunca existieron, no lo sé -, son algo que hemos imaginado nosotros mismos y que nos permite mantener viva la falsa esperanza de que este mundo y principalmente nuestras propias vidas pueden convertirse en algo mil veces mejor, algo que quizá solo por una milésima de segundo podría llegar a merecer la pena”

